O la población se ha convertido en autista por algún maleficio mediático, o lo de ser gilipollas ya viene con nosotros al nacer, porque esto no es normal.

No es normal que una gran parte de la ciudadanía pierda de golpe la capacidad de raciocinio. Que abandonen su cerebro a lo que digan cuatro alimañas malcaradas, ansiosas de poder y riquezas.

¡Vale! es muy cómodo que otros piensen por ti, lo se (solo por disfrutar de Salsa Vitta sin que las neuronas interrumpan, vadría la pena una lobotomia general sistemática).
Pero no puede ser que la cosa haya llegado a estos extremos, donde niñatos de 15 años gorgojean que con Franky vivían mejor, mientras se comen 5 tasios y apalean a un mendigo con bastones de Dolce&Gallarda.

Porque ya estoy harto de gilipolleces, voy a desfogarme a base de bien.